sábado, 7 de diciembre de 2019

¡ME QUIERO!

La autoestima es un conjunto de percepciones, pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos dirigidos hacia uno mismo, hacia nuestra manera de ser, y hacia los rasgos de nuestro cuerpo y nuestro carácter. Es la evaluación perceptiva de nosotros mismos

La autoestima permite a las personas enfrentarse a la vida con mayor confianza, benevolencia y optimismo, y por consiguiente alcanzar más fácilmente sus objetivos y auto realizarse. 

Estereotipos de tener alta autoestima

  • Si tengo comodidades tengo buena autoestima.
  • Mi autoestima puede ser comparada o igual a las demás. 

¿Como mejorar mi autoestima?

  • Deja de tener pensamientos negativos sobre ti mismo. Si estás acostumbrado a centrar la atención en tus defectos, empieza a pensar en aspectos positivos que los contrarrestan. 
  • Considera los errores como oportunidades de aprendizaje. Acepta que cometerás errores porque todo el mundo los comete. Los errores forman parte del aprendizaje
  • Prueba cosas nuevas. Experimenta con diferentes actividades que te pongan en contacto con tus aptitudes. Luego siéntete orgulloso de las nuevas habilidades que has adquirido.
  • Identifica lo que puedes cambiar y lo que no. Si te das cuenta de que hay algo tuyo que no te hace feliz y puedes cambiarlo, empieza ahora mismo. Si se trata de algo que no puedes cambiar (como tu estatura), empieza a trabajar para quererte tal y como eres.
  • Fíjate metas. Piensa en qué te gustaría conseguir y luego diseña un plan para hacerlo. Atente al plan y ves anotando tus progresos.
  • Siéntete orgulloso de tus opiniones e ideas. No tengas miedo de expresarlas.
  • ¡Haz ejercicio! Distráete.
  • Pásalo bien. Disfruta pasando tu tiempo con personas que te importan y haciendo cosas que te gustan. Relájate y pásalo bien.

domingo, 27 de octubre de 2019

¿Cómo hacer un plan de vida?


¿Cómo hacer un plan de vida?



¿Qué es?
Un plan de vida es aquello que nos ayuda a crear todo tipo de proyectos que vertebren nuestro desarrollo personal. A pesar de que en nuestras vidas hay cosas que no controlamos, tener una noción de continuidad es importante para poder experimentar plenamente lo que el mundo nos depara.
¿Cómo crear un plan de vida?
Desarrollar y aplicar un plan de vida nos permite encontrar un proyecto con el que casi siempre nos podemos identificar a pesar de que todo a nuestro alrededor vara cambiando con el tiempo.
Por supuesto, en los momentos de crisis un plan de vida deja de tener sentido. Pero estos periodos de incertidumbre no tienen por qué invalidar la idea en sí de tener objetivos y estrategias para acercarnos a ellos; simplemente nos exige crear un nuevo plan de vida. De esto se deriva también que cualquier momento es bueno para empezar uno de ellos, independientemente de la edad que uno tenga.
1. Analiza tus expectativas de vida
Hay que pararse a pensar en cuál creemos que puede ser un margen de cambio realista acerca de nuestras condiciones de vida. Si nos obsesionamos en objetivos que solo podremos alcanzar siendo multimillonarios eso solo nos hará caer una y otra vez en la frustración, o bien postergar tanto la persecución de nuestras metas que poco a poco nos vayamos olvidando del plan de vida.
2. Determina tus valores
Ningún plan de vida prosperará si va en contra de nuestros valores. Por eso, hay que tener claro cuáles son aquellos a los que les concedemos una mayor importancia. Para ello, lo mejor es hacer una lista en la que consten los principales valores que consideres relevantes, y luego ordénalos según su importancia.
3. Determina tus necesidades
Piensa en aquello que más te llena, pero no seleccionando simplemente tus deseos del momento, sino aquellos objetivos generales que crees que pueden abarcar tus grandes proyectos vitales. Haz lo mismo que en el paso anterior: realiza un listado de necesidades y ordénalas priorizando las que sean más relevantes para ti. Quédate con un máximo de tres de ellas, dado que si tratas de aspirar a varias, posiblemente no puedas involucrarte demasiado en todas ellas.
Por otro lado, piensa que las mejores metas son las que involucran la felicidad de mucha gente, ya que su huella permanece durante más tiempo y de manera más estable que los casos en los que eres la única persona que lo aprecia. De todas formas, más allá de esta observación, es perfectamente válido orientar una vida a una meta que hará que la única persona que disfrute del fruto de años de trabajo.
4. Transforma tus necesidades y valores en cadenas de acción
A partir de tus objetivos y valores, desarrolla una serie de cadenas de acciones que te lleven de la situación presente a tus metas. Es decir, ve de lo abstracto de tus objetivos y valores a lo concreto, las estrategias y métodos que te pueden llevar a dónde quieres estar a varios años vista.
Una buena manera de hacerlo es pasar por varias capas de abstracción, generando objetivos generales y luego construyendo sub-objetivos a partir de ello. Por otro lado, procura fijarte fechas límite para hacer que tu compromiso con el plan de vida aumente.
5. Reflexiona sobre el rol que jugarán otras personas en tu vida
Sería un error realizar un plan de vida sin tener en cuenta al resto de las personas que nos rodean y que nos rodearán en un futuro. ¿Quieres alejarte de ciertas influencias negativas? ¿Te gustaría pasar más tiempo con aquellos a quienes quieres y aprecias? ¿Cómo combinarás eso con tus objetivos?
6. Aplica tu plan de vida y monitorízalo
No es suficiente con llevar a cabo las acciones necesarias para ir desarrollando el plan de vida. También hay que seguir controlando que esos objetivos a los que aspiramos tengan un sentido para nosotros. El simple paso del tiempo y nuestro propio proceso de maduración y aprendizaje hace que estas necesidades puedan cambiar de manera espontánea, y por eso necesitamos estar alerta para no continuar ciegamente con esos planes.
Referencias bibliográficas:
·         Lerner, R.M. (2002). Concepts and theories of human development. Mahwah, NJ: Erlbaum.
·         Pink, D. H. (2010). Las sorprendente verdad sobre qué nos motiva (1a ed. edición). Barcelona: Centro Libros.


El bullying


El bullying

¿Qué es?
Es la exposición que sufre un niño a daños físicos y psicológicos de forma intencionada y reiterada por parte de otro, o de un grupo de ellos, cuando acude al colegio. El acosador aprovecha un desequilibrio de poder que existe entre él y su víctima para conseguir un beneficio (material o no), mientras que el acosado se siente indefenso. Ambos han o pueden desarrollar una serie de problemas psicológicos que afecten directamente a su salud o incluso, en situaciones extremas, propiciar que quiera acabar con su vida mediante el suicidio.
El bullying escolar se suele producir durante cualquier momento y en cualquier lugar, aunque existen lugares tentativos.
Causas

Las causas que originan el bullying dependen de cada caso concreto, aunque suelen tener unas características comunes: el acosador escolar no tiene empatía y, por tanto, es incapaz de ponerse en el lugar del acosado y ser sensible a su sufrimiento
El origen de la violencia del acosador puede venir causado ante la ausencia de los padres o que éste tenga una conducta violenta. Situaciones como esta pueden provocar que el niño desarrolle una actitud agresiva y que en la adolescencia sea violento.
Otros factores que pueden incidir son una situación socioeconómica mala en casa, poca organización en el hogar o tensiones en el matrimonio.
Síntomas
Existen una serie de indicadores que el niño acosado puede presentar y alertar a los padres y profesores en caso de que esté sufriendo bullying escolar:
·         Problemas de memoria, dificultad en la concentración y atención y descenso del rendimiento escolar.
·         Depresiónansiedad, irritabilidad, falta de apetito, dolor de cabeza, malestar generalizado, cansancio, sensación de ahogo, etc.
·         Dificultades para dormir, pesadillas o insomnio.
·         Aislamiento social, apatía e introversión.
·         Mantenerse en estado de alerta de manera constante.
·         No querer ir al colegio, ni juntarse con otros niños.
·         Faltar al colegio de forma recurrente.
·         Sentimientos de culpa y asunción de responsabilidad de los hechos.
·         Conductas de huida y evitación.
·         Negación de los hechos e incongruencias.
·         Llanto incontrolado, respuestas emocionales extremas.
·         Miedo a perder el control o a estar solo.
·         Síntomas como temblores, palpitaciones, inquietud, nerviosismo, pesimismo, etc.
·         Amenaza e intento de suicidio.
Prevención
La prevención del bullying o acoso escolar es fundamental para minimizar y reducir sus efectos. Dado que las causas que motivan el bullying son muy diversas.
Las estrategias tienen que ir enfocadas a:
Reducir la incidencia
Los profesores y los padres o tutores de los adolescentes tienen que llevar a cabo medidas que impidan la aparición de nuevos casos de bullying. Para conseguirlo deben identificar los factores de riesgo que los generan y actuar sobre ellos. Pueden realizar acciones como campañas de sensibilización sobre el maltrato infantil, talleres formativos para explicar a los padres los modelos educativos adecuados, etc.
Reducir los casos
Llevar a cabo actuaciones que dificulten que el maltrato se siga produciendo y que el adolescente tenga mayores problemas. En este sentido es necesario que exista una relación de comunicación fluida entre las familiar y el profesorado del centro.
Además, los profesores deben aumentar la vigilancia a la entrada y a la salida del colegio, así como en los lugares donde es frecuente que se produzca el acoso.
Por otro lado, la compañía constante de dos o tres personas de la confianza del acosado hasta que desaparezca el sufrimiento puede ser muy beneficiosa para el alumno.

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Tipos
Según las Pautas padres y madres ante el acoso escolar, de Save the Children, las formas que utiliza el acosador para intimidar a su víctima se dividen de la siguiente manera:
·         Acoso físico: El acosador golpea, empuja o utiliza algún instrumento para hacer daño físico a su víctima. También puede esconder sus cosas.
 
·         Acoso verbal: Consiste en insultar, poner motes, hacer amenazas o provocar a otro niño.
 
·         Acoso social: Este tipo de bullying se produce cuando el acosador decide aislar a su víctima difunde rumores, convence a otros niños para que no hablen con él o lo humillan en público para que el acosado se sienta aislado.
 
·         Acoso sexual: Son todas las acciones que tienen que ver con los actos sexuales (como tocamientos no consentidos) o que se burlan de la orientación sexual de la víctima.
 
·         Acoso por internet o cyber bullying: Es un tipo de acoso escolar que ocurre a través de móviles, tabletas, ordenadores, etc. En estos casos el acosador suele enviar mensajes de texto o correos electrónicos desagradables; difundir rumores a través del email o en las redes sociales, o imágenes y vídeos denigrantes, así como crear perfiles falsos que pueden resultar embarazosos.
Este tipo de acoso está aumentando en los últimos años y se caracteriza porque, a menudo, los niños que sufren cyber bullying también son acosados en persona. Además, por las características de internet puede suceder 24 horas al día, 7 días a la semana y afectar al niño cuando está solo.
En el cyber bullying las imágenes y los mensajes pueden publicarse de forma anónima y llegar rápidamente a un gran número de personas. Estos mensajes inapropiados e hirientes son muy complicados de eliminar cuando ya están publicados.
Diagnóstico
La detección del bullying es muy complicada ya que los niños suelen ocultarlo en el ambiente familiar y no piden ayuda a nadie de su entorno. Por este motivo, sólo son detectados los casos que no se pueden ocultar por la gravedad de las lesiones o de los síntomas.
Para conseguirlo, los profesores o los padres deben tratar de reconocer una serie de indicadores y comportamientos que pueden llevar a la sospecha de un posible riesgo de maltrato o maltrato.
Hay determinados colectivos que son más propensos a sufrirlo como los homosexuales, lesbianas, bisexuales y transexuales, que pueden padecer bullying homofóbico.
Los niños con tendencia al bullying suelen ser percibidos como diferentes por el resto de niños, pueden ser obesos o muy delgados, utilizan gafas, aparatos dentales o ropa diferente del resto, son nuevos en la escuela, etc.
Los menores son incapaces de defenderse y el acosador los percibe como una persona débil, poco popular y con pocos amigos.
Tratamientos
El tratamiento dependerá de cada caso y requerirá el estudio individual del paciente y un abordaje conjunto de diferentes especialistas.
¿Cómo actuar?
Los padres
Si el niño muestra cambios de humor o de comportamiento es importante tratar de hablar con ellos para determinar cuál es el motivo. Deben mantener la calma y escuchar todo lo que tenga que decir, siempre confiando en que lo que cuenta es la verdad. En caso de que el niño confiese sentirse acosado, hay que reforzar su autoestima y apoyarle, haciéndole saber que no es culpa suya.
A continuación, ponerse en contacto con el colegio es lo primordial. Se puede concertar una cita con el tutor del niño o con otros responsables del centro para hacerles conscientes de la situación, de forma que se pueda poner alguna solución al problema. Si el colegio no sabe cómo actuar o se niega a tomar parte, se puede denunciar el acoso en cualquier comisaría de policía o un inspector de Educación.
Los profesores
En cuanto los educadores tengan conocimiento sobre la situación, es importante vigilar a los niños implicados en todas las situaciones para controlar que el problema no se agrave. Deben recoger toda la información posible sobre los hechos e informar a la dirección del centro.
Cuando se vaya a hablar con los niños, no deben limitarse únicamente al acosador y a la víctima, sino también al resto de niños implicados, aunque no participen de forma activa en el acoso. De esta forma, consiguen educar sobre las consecuencias que puede tener el acoso, al mismo tiempo que se resuelve el problema.
Consecuencias del bullying
Las consecuencias afectan principalmente a la víctima que puede tener fracaso escolarniveles altos de ansiedad, fobia a ir al colegio, insatisfacción y cambios de personalidad, pasando a convertirse en una persona insegura, con baja autoestima. Si el acoso se intensifica, pueden desarrollarse síntomas de histeria o depresión.
La imagen que pueden llegar a tener las víctimas de sí mismos es muy negativa y llegan a creer que no son competentes a nivel académico y socialmente. Esto puede provocar que en algunos casos tengan reacciones agresivas que terminen en intentos de suicidio.


lunes, 23 de septiembre de 2019

¿ES POSIBLE EDUCAR SIN GRITAR?

¿ES POSIBLE EDUCAR SIN GRITAR?

Educar es una tarea difícil y agotadora, al educar es usual no obtener los resultados esperados o planificados. El cansancio, la falta de tiempo y las características únicas de cada hijo suelen ser las causas del fracaso de la planificación al momento de educar.







El optar por el uso de violencia verbal o física, puede llevar a obtener resultados a corto plazo, pero lo cierto es que estás técnicas son contraproducentes.
El hecho de que estas técnicas sean contraproducentes y al mismo tiempo tan usuales, nos compromete a realizar algunas aclaraciones y plantearnos en primer lugar la siguiente pregunta:

¿Por qué gritamos?

La violencia verbal, sean los gritos o también llamados “levantamientos de voz”, constituyen un recurso al cual recurrimos para educar por sus supuestas ventajas:
·         Es sencillo de utilizar.
·         Es rápido.
·         No requiere de un desgaste intelectual para su uso.
·         Consigue su objetivo a corto plazo, consiguiendo la atención del hijo.
·         Infunde un carácter de autoridad al que lo utiliza.
·         Le confiere mayor importancia a la situación que ha causado el grito.

Debemos ponderar los supuestos “beneficios” del uso de violencia verbal con los perjuicios que pueden ocasionar, para esto debemos definir los tipos violencia verbal, lo cual nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Qué se considera violencia verbal?

Nombraremos a grandes rasgos los tipos de violencia verbal y las formas en las que se presentan, entre ellas encontramos las acusaciones y culpas, Palabras degradantes, el bloqueo del diálogo, te juicios y críticas, ser trivializado, amenazas, recibir órdenes no equitativas, «Cosificación», Gritos e insultos y las reacciones ante reproches.

Para una descripción más profunda de estas manifestaciones de violencia Verbal, puedes visitar nuestra publicación “¿CÓMO IDENTIFICAR LA VIOLENCIA VERBAL?”

¿Qué perjuicios ocasiona educar con gritos?

El gritar no se debe utilizar como un recurso educativo y solamente es excusable, cuando de forma instintiva lo usamos ante una amenaza o peligro, por ejemplo cuando el niño corre por la vereda hacia la pista; es normal que gritemos para alarmarlo y conseguir que se pare antes de exponerse al peligro de ser atropellado.
Los perjuicios que produce cuando se utiliza como recurso educativo habitual son múltiples e importantes:

  •         En niños pequeños, que todavía se están desarrollando, las investigaciones han demostrado que perjudica y altera el sistema nervioso, pudiendo producir afecciones importantes a larga distancia en la maduración del mismo.

  •          Los niños aprenden de esta forma de actuar de sus padres, que es un recurso útil, eficaz y válido ante conflictos y situaciones que requieren intervención, por lo que es altamente probable que comiencen a utilizarlo.

  •          Los gritos pierden su efecto de posible modificador de conducta en el momento que se utilizan de forma repetida, ya que el niño se habitúa, y se convierte paulatinamente en alguien que los usa y no sabe hablar en un tono normal.

  •          Evidencia negativamente nuestra capacidad de control de impulsos, con lo que el ejemplo que le damos, no es nada bueno.

  •          Utilizar los gritos de forma repetida lo único que consigue es mantener al niño en un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo.

  •         Puede llegar a considerarse una forma de maltrato infantil, y esto sí tiene repercusiones en la personalidad del niño.

  •     Según estudios, un método educativo que utiliza de forma continua los gritos, puede desencadenar en el futuro del niño problemas de salud mental como la depresión y la adicción a sustancias y alcohol.

  •          El uso de los gritos también hace que nos estresemos y nos pongamos nerviosos nosotros, los padres, con lo que a veces se puede convertir en una espiral difícil de contener o de escapar de ella.

  •          Los niños se acostumbran a obedecer solo cuando se les grita, para ello, antes les repetiremos inútilmente las cosas, y en la última gritaremos. Al cabo de un tiempo esto arrastra a los padres, y para evitar las inútiles repeticiones gritarán cada vez que deseen algo del niño. ¿Les parece adecuado el sistema?

La labor de los padres depende de la constancia, y no de los gritos.
Se puede ver en el juego de los niños, como se reflejan las conductas que aprenden de los que les rodean. Cuando un hijo juega castigando o gritando a sus muñecos, no suele ser un buen síntoma.
Está claro que no vamos a poder controlar todas las influencias que reciben nuestros hijos a lo largo de su vida y de su desarrollo, y que son las que van conformándole como persona y generando su carácter y su personalidad. Pero lo que también está claro es que aquellas que sí podemos controlar son precisamente nuestras influencias, y dependen exclusivamente de nosotros.

Consejos alternativos al uso de los gritos

Es muy difícil detener un grito cuando surge de forma instintiva, pero en ocasiones los usamos a menudo y acabamos por convertirlos en un hábito. Éste hábito sí es controlable y extinguible, y depende de nuestra capacidad para educar de otras formas, el que lo erradiquemos de nuestro repertorio como padres.

Algunos consejos que pueden ayudar a evitar su uso son los siguientes:
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  •    Antes de dar el grito, aunque el niño haya roto algo de la casa, le haya pegado al hermano o cualquier otra situación, paren un segundo y reflexionen, pónganse en el punto de vista del niño y buscar los motivos de su actuación. A lo mejor desde su posición como padres no es justificable su actuar, pero sí desde la suya, y hay que tener en cuenta que los niños viven el “aquí y ahora” sin contemplar las consecuencias. Esto debe tenerse en cuenta para valorar sus actos, e intentar, siempre de forma relajada, acercar su punto de vista al nuestro y viceversa.

  •          En la mayoría de los casos serán dos, el padre y la madre. Es una enorme ventaja, ya que hay veces que uno tuvo un mal día y a lo mejor el otro está más relajado. Utilicen esto en su favor. Que actúe el que está más tranquilo y que éste sea el que saque de la situación al otro hasta que se calme.

  •         Planifiquen y hablen bien las cosas entre Ustedes. Necesitan saber cuáles son los límites y las normas que proponen en su casa, la alianza y la unión entre los dos miembros de la pareja es fundamental.

  •         Con todo esto no quiero decir que haya que ser permisivo, que sería lo contrario a aquel que utiliza constantemente los gritos, autoritario. La permisividad y la pasividad tan poco son buenos ayudantes. El mejor es el estilo parental democrático.

  •     Nuestros hijos son personas y como tales, merecen ser escuchados con atención antes de reprocharles nada. Esto además les enseña, que para la solución de conflictos, un método válido es el diálogo.

  •          Susurrarles o hablar en voz baja les puede desconcertar, y ayudará a que se motiven a prestar      atención.

  •          No tenemos por qué tener siempre la verdad absoluta de todo solo por ser padres. Por ello, cuando nos equivocamos, aunque nuestro hijo sea muy pequeño, es bueno reconocerlo delante de él y que nos preste atención. Le enseñamos a reconocer errores.

  •         Para conseguir que tu hijo te obedezca, lo más adecuado es motivar, reforzar con elogios todo aquello que hace bien, corregir con el diálogo todo lo que hace mal y enseñarle siempre cuál es la forma correcta de hacerlo. Está claro que esto, en ocasiones, es mucho más cansado que alzarle la voz en un momento determinado, pero las consecuencias son mucho peores.

  •       canaliza tu frustración, ira o tu rabia en otra actividad que sea más útil que gritarles. Haz deporte, es una actividad que te beneficiará a ti y a ellos, o bien busca otras actividades que te sirvan.

¡ME QUIERO! La  autoestima  es un  conjunto de percepciones , pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos di...