lunes, 23 de septiembre de 2019

¿ES POSIBLE EDUCAR SIN GRITAR?

¿ES POSIBLE EDUCAR SIN GRITAR?

Educar es una tarea difícil y agotadora, al educar es usual no obtener los resultados esperados o planificados. El cansancio, la falta de tiempo y las características únicas de cada hijo suelen ser las causas del fracaso de la planificación al momento de educar.







El optar por el uso de violencia verbal o física, puede llevar a obtener resultados a corto plazo, pero lo cierto es que estás técnicas son contraproducentes.
El hecho de que estas técnicas sean contraproducentes y al mismo tiempo tan usuales, nos compromete a realizar algunas aclaraciones y plantearnos en primer lugar la siguiente pregunta:

¿Por qué gritamos?

La violencia verbal, sean los gritos o también llamados “levantamientos de voz”, constituyen un recurso al cual recurrimos para educar por sus supuestas ventajas:
·         Es sencillo de utilizar.
·         Es rápido.
·         No requiere de un desgaste intelectual para su uso.
·         Consigue su objetivo a corto plazo, consiguiendo la atención del hijo.
·         Infunde un carácter de autoridad al que lo utiliza.
·         Le confiere mayor importancia a la situación que ha causado el grito.

Debemos ponderar los supuestos “beneficios” del uso de violencia verbal con los perjuicios que pueden ocasionar, para esto debemos definir los tipos violencia verbal, lo cual nos lleva a la siguiente pregunta:

¿Qué se considera violencia verbal?

Nombraremos a grandes rasgos los tipos de violencia verbal y las formas en las que se presentan, entre ellas encontramos las acusaciones y culpas, Palabras degradantes, el bloqueo del diálogo, te juicios y críticas, ser trivializado, amenazas, recibir órdenes no equitativas, «Cosificación», Gritos e insultos y las reacciones ante reproches.

Para una descripción más profunda de estas manifestaciones de violencia Verbal, puedes visitar nuestra publicación “¿CÓMO IDENTIFICAR LA VIOLENCIA VERBAL?”

¿Qué perjuicios ocasiona educar con gritos?

El gritar no se debe utilizar como un recurso educativo y solamente es excusable, cuando de forma instintiva lo usamos ante una amenaza o peligro, por ejemplo cuando el niño corre por la vereda hacia la pista; es normal que gritemos para alarmarlo y conseguir que se pare antes de exponerse al peligro de ser atropellado.
Los perjuicios que produce cuando se utiliza como recurso educativo habitual son múltiples e importantes:

  •         En niños pequeños, que todavía se están desarrollando, las investigaciones han demostrado que perjudica y altera el sistema nervioso, pudiendo producir afecciones importantes a larga distancia en la maduración del mismo.

  •          Los niños aprenden de esta forma de actuar de sus padres, que es un recurso útil, eficaz y válido ante conflictos y situaciones que requieren intervención, por lo que es altamente probable que comiencen a utilizarlo.

  •          Los gritos pierden su efecto de posible modificador de conducta en el momento que se utilizan de forma repetida, ya que el niño se habitúa, y se convierte paulatinamente en alguien que los usa y no sabe hablar en un tono normal.

  •          Evidencia negativamente nuestra capacidad de control de impulsos, con lo que el ejemplo que le damos, no es nada bueno.

  •          Utilizar los gritos de forma repetida lo único que consigue es mantener al niño en un estado de estrés y de nerviosismo, completamente perjudicial para su desarrollo.

  •         Puede llegar a considerarse una forma de maltrato infantil, y esto sí tiene repercusiones en la personalidad del niño.

  •     Según estudios, un método educativo que utiliza de forma continua los gritos, puede desencadenar en el futuro del niño problemas de salud mental como la depresión y la adicción a sustancias y alcohol.

  •          El uso de los gritos también hace que nos estresemos y nos pongamos nerviosos nosotros, los padres, con lo que a veces se puede convertir en una espiral difícil de contener o de escapar de ella.

  •          Los niños se acostumbran a obedecer solo cuando se les grita, para ello, antes les repetiremos inútilmente las cosas, y en la última gritaremos. Al cabo de un tiempo esto arrastra a los padres, y para evitar las inútiles repeticiones gritarán cada vez que deseen algo del niño. ¿Les parece adecuado el sistema?

La labor de los padres depende de la constancia, y no de los gritos.
Se puede ver en el juego de los niños, como se reflejan las conductas que aprenden de los que les rodean. Cuando un hijo juega castigando o gritando a sus muñecos, no suele ser un buen síntoma.
Está claro que no vamos a poder controlar todas las influencias que reciben nuestros hijos a lo largo de su vida y de su desarrollo, y que son las que van conformándole como persona y generando su carácter y su personalidad. Pero lo que también está claro es que aquellas que sí podemos controlar son precisamente nuestras influencias, y dependen exclusivamente de nosotros.

Consejos alternativos al uso de los gritos

Es muy difícil detener un grito cuando surge de forma instintiva, pero en ocasiones los usamos a menudo y acabamos por convertirlos en un hábito. Éste hábito sí es controlable y extinguible, y depende de nuestra capacidad para educar de otras formas, el que lo erradiquemos de nuestro repertorio como padres.

Algunos consejos que pueden ayudar a evitar su uso son los siguientes:
·        

  •    Antes de dar el grito, aunque el niño haya roto algo de la casa, le haya pegado al hermano o cualquier otra situación, paren un segundo y reflexionen, pónganse en el punto de vista del niño y buscar los motivos de su actuación. A lo mejor desde su posición como padres no es justificable su actuar, pero sí desde la suya, y hay que tener en cuenta que los niños viven el “aquí y ahora” sin contemplar las consecuencias. Esto debe tenerse en cuenta para valorar sus actos, e intentar, siempre de forma relajada, acercar su punto de vista al nuestro y viceversa.

  •          En la mayoría de los casos serán dos, el padre y la madre. Es una enorme ventaja, ya que hay veces que uno tuvo un mal día y a lo mejor el otro está más relajado. Utilicen esto en su favor. Que actúe el que está más tranquilo y que éste sea el que saque de la situación al otro hasta que se calme.

  •         Planifiquen y hablen bien las cosas entre Ustedes. Necesitan saber cuáles son los límites y las normas que proponen en su casa, la alianza y la unión entre los dos miembros de la pareja es fundamental.

  •         Con todo esto no quiero decir que haya que ser permisivo, que sería lo contrario a aquel que utiliza constantemente los gritos, autoritario. La permisividad y la pasividad tan poco son buenos ayudantes. El mejor es el estilo parental democrático.

  •     Nuestros hijos son personas y como tales, merecen ser escuchados con atención antes de reprocharles nada. Esto además les enseña, que para la solución de conflictos, un método válido es el diálogo.

  •          Susurrarles o hablar en voz baja les puede desconcertar, y ayudará a que se motiven a prestar      atención.

  •          No tenemos por qué tener siempre la verdad absoluta de todo solo por ser padres. Por ello, cuando nos equivocamos, aunque nuestro hijo sea muy pequeño, es bueno reconocerlo delante de él y que nos preste atención. Le enseñamos a reconocer errores.

  •         Para conseguir que tu hijo te obedezca, lo más adecuado es motivar, reforzar con elogios todo aquello que hace bien, corregir con el diálogo todo lo que hace mal y enseñarle siempre cuál es la forma correcta de hacerlo. Está claro que esto, en ocasiones, es mucho más cansado que alzarle la voz en un momento determinado, pero las consecuencias son mucho peores.

  •       canaliza tu frustración, ira o tu rabia en otra actividad que sea más útil que gritarles. Haz deporte, es una actividad que te beneficiará a ti y a ellos, o bien busca otras actividades que te sirvan.

¿CÓMO IDENTIFICAR LA VIOLENCIA VERBAL?


¿CÓMO IDENTIFICAR LA VIOLENCIA VERBAL?

Para poder identificar la violencia verbal tenemos que saber reconocer sus tipos y formas, ahora presentaremos algunas de ellas y algunos ejemplos para que puedas identificarlas mejor:




1.      Acusaciones y culpas

Se te responsabiliza por todo lo malo que sucede. Se te hace ver como el culpable, el que se ha equivocado o el que ha tenido malas intenciones.

2.      Palabras degradantes

Es una forma de violencia verbal bastante sutil y suele pasar desapercibida. La otra persona busca hacerte sentir de poco valor y en algunos casos lo hace sin una actitud violenta. Todas las burlas y humillaciones son parte de la violencia verbal.

3.      Bloqueo del diálogo

Otra forma de violencia verbal es el bloqueo de la comunicación, de la resolución de conflictos mediante el diálogo o si se te aísla comunicativamente.

4.      Te juzga y te critica

Todo lo que haces está mal. Se te señala tus defectos y se suele decir que es para ayudarte a mejorar, pero en realidad se te está descalificando.

5.      Trivializar

Se resta importancia a tus opiniones sobre todos los temas, se toma algo que has dicho o hecho y lo convierte en insignificante. Si lo hace con honestidad y franqueza, este tipo de violencia verbal puede ser difícil de detectar. Cuando la  otra persona toma esta actitud, te puedes sentir confundido y tal vez creas que no le has explicado bien tu opinión.

6.      Amenazas


Una amenaza es una cosa o persona que constituye una posible causa de riesgo o perjuicio para alguien o algo. Te ocasiona miedo y daña tu autoestima. Un ejemplo de este tipo de violencia verbal son las típicas frases: “Ahora vas a ver” o “Te voy a dar verdaderas razones para quejarte”.

7.      Te da órdenes

El simple hecho de recibir una orden no es en todos los contextos violencia, pero se debe procurar que estas órdenes estén acompañadas de cooperación, trabajo en equipo y equidad en todas las tareas.

8.      «Cosificación»

Para explicar este tipo de violencia no bastará con hacer la mención de que es el hecho de ser tratado como una cosa, sino que también se tiene que hacer mención de frases como “quítate de ahí” o “muévete”, las cuales suelen estar acompañadas de una conducta violenta, el tono o gestos despectivos.

9.      Gritos e insultos

En un principio suelen ser en privado, pero con el tiempo, es probable que sucedan en público. Las frases como “qué tonta/o eres” o “déjalo, yo puedo hacerlo mejor”, ejemplifican este tipo de violencia Verbal.
En todos los casos, además de las palabras, también es importante el tono en el que se habla y los gestos, que pueden agregarle mucha más violencia a las frases.

10.  Reacciones ante reproches

Si le reprochas su actitud, es probable que reaccione de las siguientes maneras:
·         Ignora tu reclamo. Simplemente dice no saber de qué le estás hablando.
·         Minimiza la situación. Te dice que estás exagerando, que no es para tanto.
·         Genera un maltrato mayor. “Ahora vas a ver” o “Te voy a dar verdaderas razones para quejarte”.
Lamentablemente, muchas personas minimizan este tipo de situaciones, pero no deberían. El ataque verbal es tan grave como el maltrato físico. Aunque no deje huellas en el cuerpo, lastima el alma y afecta la salud mental.

¡ME QUIERO! La  autoestima  es un  conjunto de percepciones , pensamientos, evaluaciones, sentimientos y tendencias de comportamientos di...